El espejo de mi Alma

6/11/11

La Historia de Grinza Parte IV

Los días se sucedieron felices, a medida que compartían más momentos se iban dando cuenta de que no podían separarse. Para Grinza, su relación era bastante agridulce. Cuando se encontraba junto a Erestor era la mujer más feliz del mundo pero en los días que las obligaciones del Rey le llevaban lejos de su pequeño mundo la melancolía se adueñaba de Grinza…


Se había acostumbrado a vivir cerca de la Oficina de Correos esperando a que una paloma mensajera le trajera nuevas de su amado. Cada vez se la hacía más difícil vivir en su mundo para dos sin poder salir al exterior y hacer cosas tan simples como un paseo por el Gran Bosque o compartir una cena con sus grandes amigos.


Erestor se entristecía al conocer los anhelos de Grinza e intentaba sorprenderla con visitas a reinos más lejanos aunque siempre solos y lejos de ojos conocidos. De repente y sin previo aviso, una guerra sacudió el reino de Erestor y el Gran Rey centró todos sus esfuerzos en volver a recuperar la paz perdida.


Debido a esto, Grinza vió con suma tristeza como sus encuentros con Erestor se espaciaban y un gran agujero en su corazón empezó a dejar que la pena se filtrara e inundara su alma. Sin darse cuenta, todo su universo empezó a girar entorno a Erestor. Cuando recibía noticias de que su amado quería verla, dejaba cualquier cosa que estuviera haciendo y corría rauda a su encuentro.


Quizás fuera la madurez del Rey o bien que realmente sentía verdadero amor por Grinza, pero una tarde de tormenta Erestor le dijo al Hada que debía seguir su vida, que era joven y podría encontrar a alguien que le diera todo lo que él no podría darle jamás.


Estas palabras golpearon el corazón de Grinza con fuerza y toda la pena que almacenaba en su interior se desbordó en mares de lágrimas que anegaron sus ojos. Erestor sabía que hacía lo correcto pero sorprendentemente también sintió una gran tristeza no esperaba.


A partir de ese amargo momento, Grinza decidió que haría un gran esfuerzo por apartarse de Erestor. Como el Rey estaba centrado en su cruzada por devolver la paz a su reino, pudo comenzar de nuevo con su antigua vida. Se sorprendió de lo mucho que le costaba retomar sus actividades, relegadas a un segundo plano por su relación con Erestor.


Volvió a encontrar a sus viejos amigos y conoció otros nuevos y aunque tenía plena certeza de que el amor de su vida sería siempre Erestor, se dio cuenta que debía hacerle caso y encontrar su propio camino.


No había abierto aún su corazón pero una de sus compañeras le presentó un buen día a un Trobador que despertó en ella un sentimiento dormido con sus cantos de sirena. Al Trobador no le fue fácil encontrar una llave que le permitiera entrar en el corazón de Grinza pero el Hada pensó que ya que no podría tener a su amor verdadero, el corazón del Trobador era lo que le deparaba la vida. De este modo, empezaron a compartir paseos y confidencias e iniciaron su camino juntos.


Continuará...


5/11/11

La Historia de Grinza Parte III

Era la primera vez que sentía algo tan fuerte y no sabía cómo comportarse ante el Rey Erestor. Estaba tan nerviosa que se puso a tararear una de las canciones que la Orquesta del Gran Bosque estaba interpretando en aquel momento.


De repente, Erestor la miró perplejo y le preguntó cómo era posible que conociera esa canción tan antigua. Grinza, totalmente sonrojada, le contestó que una de sus grandes pasiones era la música y que tenía un especial don por recordar todas las canciones que escuchaba.


Sin mediar palabra el Rey Erestor le tendió la mano con una sonrisa turbadora y la llevó a la pista de baile. Grinza estaba tan nerviosa que apenas podía recordar los pasos de aquella danza, se obligaba a mirarle a los ojos pero no conseguía sostenerle la mirada más de unos segundos.


A partir de ese momento no se separaron en toda la fiesta, hablando animádamente de multitud de temas por los que parecían compartir interés. Cuando la Gran Orquesta anunció el último baile, ambos se sorprendieron de lo rápido que había pasado la noche y se emplazaron para verse nuevamente. Sin embargo, el Rey Erestor no la invitó a su castillo sino que le propuso verse en el Gran Bosque, en la cima de una colina desde la que Grinza le comentó que podían verse todas las estrellas del cielo.


En ese momento Grinza no era consciente de cuantas lágrimas amargas le deparaba aquel encuentro apasionante… Aunque una sensación de alerta le acarició la boca del estómago, la magia que la había acompañado durante toda la noche se encargó de calmarla de inmediato.


Llegó el ansiado día en que volvería a ver a Erestor y Grinza desgranaba los minutos que quedaban para reencontrarse con él sumamente nerviosa. Quería comprobar si esa nueva magia que les había envuelto toda la noche era real o sólo fue el destello de las luces de la Gran Fiesta.


El Rey Erestor llegó en su gran carruaje y juntos viajaron hacía la Colina de la Medianoche. Desde el primer momento que volvieron a estar juntos, Grinza se dio cuenta de que las mismas sensaciones se pusieron a jugar entre ambos devolviéndolos a la noche que se conocieron.


Todo fue perfecto hasta que Erestor hizo real el gran temor de Grinza con sus palabras… Él era un Gran Rey y tenía múltiples responsabilidades que atender en su mundo… y con su Reina, pero que había descubierto en ella algo que no pensaba poder encontrar a esas alturas de su vida y no quería perderlo.


Ya era demasiado tarde para Grinza, no podía dejar de anhelar volver a ver a Erestor y aunque imaginaba que el precio que debería pagar era demasiado alto, hizo caso omiso de la voz de la razón y siguió los dictados de su corazón. Quería seguir viviendo esas sensaciones que le había despertado por primera vez el Rey. Le gustaba cómo se sentía cuando estaba con él, poderosa, capaz de todo, bella, amada…


No sabía dónde la llevaría aquel camino que empezaba a andar pero no podía resistirse a querer seguirlo de la mano de Erestor.


Continuará...

4/11/11

La Historia de Grinza Parte II

El Dragón quedó prendado al instante de ella y decidió conquistarla a toda costa. Así que la esperaba cada día para acompañarla en su paseo y, nuestra Hada, que no estaba acostumbrada a tales atenciones empezó a brillar de nuevo con fuerza. Los dragones son ambiciosas criaturas que aman los objetos de valor y los grandes tesoros y ante la brillante luz de Grinza no pudo evitar codiciar aún más su corazón.


Y así, el fuego del Dragón consiguió derretir la armadura que rodeaba el alma del Hada consiguiendo así su amor. Cuando todo parecía ser mágico entre ellos, el Dragón empezó a mostrar el instinto que domina a su especie. Al salir en sus múltiples vuelos de reconocimiento y caza, el Dragón encerraba a Grinza en el Castillo Dorado. La rodeaba de tesoros y grandes riquezas pero no la dejaba ver a los suyos ni volver a realizar sus adorados paseos diarios ya que tenía miedo de que otro pudiera robar su joya más preciada.


El carácter del Dragón se volvió frío y violento puesto que estaba viendo menguar a pasos agigantados la preciada luz del Hada y la culpaba a ella de esa pérdida. Cada vez era más desconfiado y la encerraba detrás de más puertas con pesados candados. Grinza salía a hurtadillas por un pasadizo secreto y solía volver al Lago Salado en busca de consuelo. Sus lágrimas se vertían en el Lago haciendo que éste bebiera su amargura.


Al regreso de una de sus escapadas, el Dragón la estaba esperando enfurecido ante su desobediencia. Grinza sintió verdadero terror ante la rabia del Dragón que la golpeó con su cola derribándola contra una de las paredes del Castillo. Grinza se desmayó y cuando abrió de nuevo los ojos estaba en la morada del Curandero del Gran Bosque con una de sus alas vendadas.


Se levantó a duras penas de su lecho, todo estaba oscuro y comprendió entonces que su luz se había extinguido, ya no brillaba. No confesó a nadie este duro trance puesto que le avergonzaba que la vieran así.


Al día siguiente el Dragón se apostó a la puerta de su morada intentando obtener el perdón del Hada pero Grinza había tomado una firme decisión: debía retomar su camino y volver a brillar de nuevo con luz propia.


El camino que retomó Grinza fue una dura ascensión por una empinada cuesta en la que tuvo que enfrentarse a sus miedos más profundos y antiguos así como también a los nuevos que le había inculcado el Dragón. Pero poco a poco y con tesón consiguió volver a brillar y esta vez más que nunca.


Conoció a aguerridos caballeros, nobles príncipes y sabios magos pero ninguno conquistó de nuevo el corazón de Grinza...


Era una noche de fiesta en el Gran Bosque y las amigas de Grinza la arrancaron de entre sus libros con el propósito de que se divirtiera un poco. Grinza salió de mala gana pero cuando las estrellas la recibieron con su mágico brillo algo le dijo que esa era una noche especial...


Al entrar en el salon donde se celebraba la fiesta, una de sus amigas le presentó al Rey Erestor. Era un hombre muy apuesto y gentil, que destacaba entre la multitud por un especial magnetismo que impedía que apartaras los ojos de él.


Inmediatamente, Grinza sintió una fuerte atracción por él... cuando los labios del Rey rozaron la mano de Grinza al saludarla, algo mágico sucedió. Con una mirada de sus profundos ojos oscuros hizo temblar a Grinza de pies a cabeza y una electricidad especial le recorrió el cuerpo.



Continuará...

3/11/11

La Historia de Grinza parte I


Era una fría mañana de invierno cuando la nueva Hada del bosque, Grinza, iluminó el día con su nacimiento. Todos los habitantes del Bosque Mágico estaban exultantes de alegría puesto que era un acontecimiento muy esperado ya que Madre Naturaleza había perdido anteriormente a su primogénita.


Todo el mundo quería sostenerla en sus brazos y aspirar ese increíble olor a vida que la envolvía. Madre Naturaleza la mecía dulcemente en su regazo mientras le susurraba al oído lo especial que era y lo mucho que la quería.


Rodeada de amor y cariño fueron transcurriendo los primeros años de Grinza. Sus abuelos, grandes Cuentacuentos del lugar, vertieron en ella la sabiduría popular y la hicieron brillar con esa increíble luz que da el cariño verdadero.


Pero pronto, tuvo que abandonar la seguridad de su casa para seguir su formación en la Escuela Árbol para jóvenes hadas y magos. Allí empezó a descubrir que no todo es felicidad y que, a veces, ser diferente es difícil…


Todas sus compañeras eran menuditas y morenas puesto que la mayoría eran ninfas de la Montaña pero Grinza era alta, rubia y extremadamente blanca ya que había nacido bajo el elemento Agua. Esa diferencia hacía que a su paso se oyeran risitas burlonas y comentarios jocosos que hicieron ensombrecer su alegría, no entendía porqué sus compañeros le hacían el vacío de aquella manera.


Su único consuelo en esos momentos de tristeza y soledad era encerrarse en sus estudios. De este modo, consiguió ser una alumna aventajada dominando el arte de la lectura y la escritura a una edad asombrosamente temprana. Esta circunstancia no hizo sino aumentar las burlas y el rechazo por parte del resto de sus compañeros.


En el corazón de Grinza una grieta empezó a quebrar su luz que ya no brillaba con el esplendor de los primeros años. Fueron tiempos difíciles y duros en los que sólo contaba con el apoyo de su querido hermano el Mago Radagast que se convirtió en su particular paladín.


Transcurrieron los años y Grinza fue creciendo y aprendió a protegerse de la tristeza que sentía por la crueldad del mundo vistiendo una coraza que la hacía fuerte a los ojos de los demás.


Visitaba a menudo el Gran Lago Salado ya que debido al signo que la dominaba necesitaba contacto con el líquido elemento prácticamente a diario. Solía sentarse a su orilla y relajar su mente con el rumor de las olas, era una experiencia catártica para Grinza que volvía al Bosque Mágico con energía renovada.


Una mañana cálida de verano se encontró en uno de sus acostumbrados paseos con un poderoso Dragón Rojo que la saludó con una reverencia. Grinza, nunca había visto de cerca una criatura tan majestuosa y, a pesar de todas las advertencias que había recibido, no sintió miedo ante su presencia.



Continuara....

2/11/11

TRIBUTO A MIS HERMANOS DEL ALMA


Cuando hago limpieza de los cajones de mi cuarto o de la mesa de mi despacho, no puedo evitar sonreír al pensar cuánta razón tiene el maestro Serrat cuando habla de aquellas pequeñas cosas


Estos días haciendo el cambio de armario (por fin ha llegado el otoño) he encontrado una libreta que me regaló mi gran amiga Shila en la que anotaba mis sueños, desvelos, penas y alegrías. Además he encontrado varias cartas, mails y sms de mis grandes amigos, o como yo les llamo “mi familia”, que el tiempo y la vida han conservado de mutuo acuerdo entre las páginas de este cuaderno con el propósito de que volviera a descubrirlas agazapadas a la espera del momento preciso.


Os confesaré que me han hecho saltar alguna lágrima pensando en esos tiempos que ya han pasado y lo han hecho tan deprisa… pero también me han hecho sonreír recordando todas las vivencias compartidas que han conseguido crear ese vínculo tan fuerte entre nosotros.


Ha sido una de esas “pequeñas cosas” las que me ha hecho escribir este post, en concreto una carta que me escribió hace algunos años Shila, en ella enumeraba muchas cosas que yo no creí tener dentro hasta que leí sus palabras. Puedo decir con total rotundidad, que la amistad es tan grande que nos ayuda a descubrir nuestras fortalezas y a combatir nuestras debilidades, es uno de los dones más preciados de los que disponemos…


Por todo ello, me siento muy, muy, muy afortunada de tener y sentir a mis grandes amigos cerca, aunque nos separe un océano, aunque nuestras vidas hayan cambiado o aunque no nos veamos con la frecuencia con la que nos gustaría… Siempre nos unirá esa magia de reencontrarnos y sentir que acabamos de vernos hace tan solo cinco minutos.


PDT: También he descubierto un pequeño cuento que escribí hace un par de años… Prometo compartirlo con vosotros por entregas, es un cuento vinculado a una vida y por tanto no terminará hasta que esa vida se extinga... Mañana la primera de ellas!

1/11/11

RETOMANDO COSAS OLVIDADAS



A veces es difícil retomar algo que llevas tiempo sin hacer… sobre todo cuando se trata de algo que nos obliga a buscar dentro en busca de esas espinas que se clavan en el alma y la hacen sangrar.


Llevo muchos años buscando el amor en todo lo que hago y siempre he olvidado cultivar mi relación amorosa más importante: la que mantengo desde hace casi 35 años conmigo misma. Si tengo que ser sincera siempre me cuesta demostrarme el amor que me profeso y debo hacer un esfuerzo enorme por mantener este romance perpetuo que cumple con todos los estándares de las relaciones más tormentosas… Me desatiendo por el trabajo porque se supone que es lo que debo hacer, me pongo mil excusas para no ir al gimnasio y me hago demasiado daño empeñándome en relaciones que me provocan más lágrimas que sonrisas…


Paso de abandonarme completamente a mimarme en exceso, aunque para ser sincera los lapsos de tiempo que me olvido de mi misma suelen ser más largos… En resumen, ¡¡¡vivo una relación bipolar conmigo misma!!! Pero creo que después de varios meses navegando sin brújula y subida en una constante montaña rusa de emociones, estoy en condiciones de centrarme nuevamente en mi sin excesos y con total autocrítica.


Tras cuatro días de reflexión, he decidido dejar de lamentarme encerrada en mi cuarto y voy a salir enfrentarme con los nuevos retos que me han hecho tambalear estos últimos meses. Mi trabajo no va a hundirme nuevamente, sé que soy capaz de resolver con éxito mi nuevo puesto y no voy a esconderme detrás de lo malo que son los cambios.


Por lo pronto, otro pequeño ejemplo de que quiero retomar los buenos y viejos hábitos es este post que después de casi un año y medio ya tocaba.


Poco a poco y con paciencia seré capaz de conseguir todo lo que me proponga.

7/3/10

Tormenta interior

Hace unos cuantos posts os hablaba de mis superpoderes… una amiga mía (también superheroína) me regaló para mi cumpleaños un objeto aparentemente normal pero cargado de un gran poder. Sólo en la persona correcta mostraría todos sus beneficios… y parece que esa persona era yo…


Desde ese momento estoy cambiando… No son grandes cambios pero os aseguró que la tormenta interior que me azota hasta los cimientos está arrancando la criptonita que tenía sometida mi alma y mi fuerza. He decidido apostar duro y de verdad y creo que por el momento lo estoy consiguiendo. Ya me cansé de esperar sentada a que las cosas pasen, a darlo todo a cambio de nada y de dejar pasar trenes por creer que no son el mío.


Supongo que para mi, el punto de inflexión que hizo denotar mi revolución interior fue la decisión de irme de viaje sin meditar, sin hacer mi tradicional lista de pros y contras dónde siempre me lo hago venir bien para que pesen más los contras… Cuando dije que “sí” al viaje empecé a notar el cosquilleo típico en el estómago pero decidí ignorarlo y seguir hacia delante, no quiero seguir desperdiciando oportunidades y sacaré lo mejor de todas y cada una aunque sean derrotas por goleada.


Por lo pronto he dejado de llorar, ya os había comentado que llevaba una época de lágrima fácil pero por fin ya ha terminado. Ahora me estoy fortaleciendo y me siento con ganas de enfrentarme a todo y a todos. Estoy excluyendo de mi vida todo aquello que me hacía débil y me producía dolor pero no quiero olvidarlo, es más, cuando me siento decaer y el dolor empieza a doler de nuevo, me obligo a recordar todo aquello que me rompió por dentro con el fin de evitar autodestruirme una vez más.


Así que podría decirse que tengo un plan pero no quiero desvelarlo, supongo que se ha trazado a fuerza de soplar mis 33 velas varias veces y si os lo cuento no se cumplirá pero os iré dando detalles a medida que vaya consiguiendo mis objetivos. Por el momento, mi objeto mágico no se separa de mí ni un solo segundo y me está ayudando a erradicar los efectos de la criptonita que ahogaba mis superpoderes.


Debo mantenerme alerta… los supervillanos siguen al acecho y aprovecharan cualquier descuido para volver a por mi.


Próximo capítulo: “Lobotomix contraataca”