El espejo de mi Alma

5/1/10

La contra

Me gusta regalarme un rato cada día para saborear el periódico mojando las noticias en el colacao… y curiosamente (yo nunca lo había tenido como algo extraño hasta que esta mañana dos personas me lo han hecho notar) siempre empiezo por el final.


Me encanta leer la contra de los periódicos, suelo paladear cada frase y cada palabra de sus testimonios. Siempre descubro frases impresionantes que releo varias veces con el propósito oculto de que las musas que las inspiraron me espolvoreen con su magia…


Hasta la fecha, lo máximo que he conseguido es reunir varias libretas llenas de esos pellizcos de magia (uno de los secretos de mi bolso, es un cuadernillo dónde anoto cualquier cosa que me llama la atención)


Hoy, la contra de “La Vanguardia” era para Fernando Trueba. Reconozco que no es de mis directores preferidos, puestos a elegir me quedo con Amenábar (por cualquiera de sus películas y puedo presumir de haber descubierto “Tesis” la primera vez que se estrenó) Alex de la Iglesia (“Acción Mutante” o “El día de la Bestia”) Fernando León de Aranoa (“Princesas” o “Los lunes al sol”) y Achero Mañas (“El bola” o “Noviembre”)


Y a pesar de mis prejuicios iniciales, he descubierto frases dignas de enmarcar en su entrevista, simplemente genial y me ha sorprendido el hecho de compartir su manera de ser espectador de cine. Trueba dice “en el cine hay que abandonarse a la peli y reírla y llorarla y dejarte que se apodere de ti. A mí lo que me gusta en el cine es que la película me lleve”… A mi me pasa lo mismo, me gusta sentir el cine, experimentar la famosa catarsis de la que hablaba Aristóteles… si una película no consigue arrancarme de mi butaca y meterse por los poros de mi alma no la recomiendo jamás pese a ir contracorriente. Creo firmemente que el cine es magia y como tal debemos vivirla.


Lo único que le discutiría a Trueba, es la crítica a los superhéroes, en mi corazoncito siempre quedará espacio para Hellboy, X-Men, Rocky o John McLane… forman parte de mi “infancia cinematográfica” así como Joe Black, Leónidas, Aragorn o Benjamín Button lo hacen de mi “madurez del celuloide”.


Por si os apetece, aquí podéis seguir diariamente “la contra”.

31/12/09

Circo

El despertador sonrío de manera burlona cuando su musical voz me despertó. Después de una (merecida) semana de vacaciones, costaba reincorporarse a la rutina. Mi cuerpo se movía perezosamente intentando postergar al máximo la hora de salir a la calle….


Llegué a la oficina con los últimos resquicios de sueño colgando de mis pestañas y tras conectar el ordenador me preparé para leer la miríada de mails que tendría pendientes.


Esta semana es atípica en mi trabajo ya que estamos cerrando el año y las cuentas de resultados son la estrella de la fiesta en pos de conseguir el ansiado objetivo de los comerciales y directores.


Este, es el primer año que decidí ser sólo una mera espectadora del circo que se monta en torno al cierre anual. Las carreras de los financieros por los pasillos de la planta “open spaces” de mi oficina eran dignas de batir el record de Usain Bolt y los teléfonos de los jefes de departamento echaban humo tras cientos de llamadas de todos los comerciales pidiendo adelantar entregas y facturación para obtener “la cifra” que les haga dignos del Olimpo de los vendedores con su corona de laurel verde de billetes de cien euros.


Reconozco que a pesar de currar hasta las once de la noche, disfrutamos como niños viendo los malabares de los contables con las cifras de debe y haber, las agencias de transporte con sus trucos de magia intentando entregarlo todo a tiempo a los clientes y los comerciales haciendo equilibrios entre el objetivo y la venta real conseguida.


Finalmente salió el director general que, cuál jefe de pista, dio por cerrado el espectáculo. A partir de aquí vinieron las consabidas palmaditas en la espalda y las sonrisas de los pudientes de “voy a cobrar”. Los “curritus vulgaris” descorchamos la botella de cava del lote navideño y brindamos porque, a pesar de todo, sigue importándonos la vida fuera de la gran U. Se acabó la función hasta el año próximo…


…Era ya de noche cuando de repente, las luces se apagaron y una explosión de colores y sonidos hizo presa del lugar. Las risas se oían abiertas y sinceras, las bocas se congelaron formando una gran O y las manos aplaudían sin cesar.


No se distinguía entre niños y adultos, los problemas se quedaron esperando en la puerta durante tres horas mientras un mundo fascinante nos recordó el placer de vivir la magia de cerca.


Luna y yo, disfrutamos de lo lindo con el nuevo espectáculo del Circo del Sol, fue una auténtica gozada fundir nuestras carcajadas y el brillo de nuestras miradas.



Salud y alegría a todos ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

27/12/09

Avatar



Cuando te das cuenta que la vida que vives es vacía y te abren una puerta a un nuevo mundo, te quitan la venda de los ojos y te muestran que todo es más sencillo, que somos nosotros los que la complicamos… Dan ganas de que las gafas de 3D sean mágicas y se conviertan en el espejo que permitió el paso de Alicia al país de las maravillas para poder saltar a ese mundo que me cautivó... ¿Dónde se venden los billetes?

Se traspasa universo vacío a módico precio por plaza en el bosque lleno de vida de Avatar.

25/12/09

Cuento de Navidad

No os asustéis, no voy a entrar en juicios de valor acerca de lo que debe o no hacerse por estas fiestas. Soy de la opinión del vive y deja vivir (con la premisa de que tu libertad termina dónde empieza la mía) y que cada uno se manifieste cómo más le apetezca consumistas, religiosos, ateos… en estos casos, siempre viene a mi mente la canción de Serrat “Fiesta”. Este post simplemente es porque me apetece escribir mis sensaciones con respecto a la Navidad.


Hace unos ocho años yo era la reencarnación más fiel del personaje de Dickens en “Cuento de Navidad”. Me levantaba de mal humor, y me pasaba las fiestas en pijama con cara de perro y gruñendo a cualquiera que se me acercara pandereta en ristre cantando villancicos. Nunca me había planteado cuál era el motivo que me convertía en un ser huraño…


Pero, de repente una Navidad, me desperté contenta y feliz. Yo no me había dado cuenta hasta que mi hermano me preguntó acerca de mi cambio de actitud y de repente lo vi todo con una claridad meridiana.


Siempre he tenido muchos sueños e ilusiones, cuando era niña me encantaba adornar el árbol de Navidad que íbamos a comprar con mi padre en el Mercat de Santa Llúcia, montaba el belén con mi madre y mi hermano cerca de la estufa mientras sonaban villancicos en la radio. Disfrutaba de la nieve, que en aquellos años aún caía en Barcelona, debajo de las miles de capas de ropa que mi madre nos había encasquetado, ¡eso sí era frío auténtico!… Nos portábamos bien gracias al cuento que se inventó mi madre con una estrella del cielo que siempre brilla y que era dónde vivían los Reyes, íbamos a la cabalgata de Reyes en los hombros de mi abuelo y preparábamos la mesita con el turrón y el vino dulce para los Reyes y el pan duro y el agua para los camellos, era la noche del año en la que antes nos acostábamos y a las seis de la mañana ya estábamos levantándonos a hurtadillas para ver si habían pasado los Reyes. Pero lo mejor de todo es que nos reuníamos toda la familia alrededor de la mesa…


…A medida que fui creciendo, las ilusiones y los sueños navideños fueron muriendo uno detrás de otro. Cambiamos el abeto natural por uno de plástico, el belén era cada vez más pequeño (como si hubiera vivido una ERE). Dejó de nevar y de hacer ese frío que te permitía simular que fumabas al congelar tu aliento. Descubrimos que los Reyes son los padres y que la estrella que nos decía mi madre era un planeta. Pero para mi lo peor de todo fue ver como, Navidad tras Navidad, en la mesa poníamos un plato menos… cuando murió mi abuelo dejamos de ir a la cabalgata y a medida que mi familia fue menguando, mi alegría navideña se convirtió en tristeza y rabia…


Pero va a hacer siete años que nació mi ahijada Luna y, desde entonces mi vida cambió radicalmente y aquellos sueños e ilusiones que creía olvidadas volvieron a invadirme. Me encanta pasear con ella por los mercados navideños seleccionando bolas nuevas para el árbol, cantar villancicos con el gorro de Papá Noel puesto, preparar la carta a los Reyes, jugar a guerras de cosquillas y sobre todo ver esa carilla que se le pone cuando descubre que ha sido muy buena y le han traído lo que pedía…. Son tantas cosas que no tengo palabras suficientes para poder describíroslo.


¡Te quiero, Luna!

23/12/09

Lágrimas mediáticas


Hace unos cuantos posts, os comenté que suelen decirme que soy una “mujer atípica” pues bien, otro de los rasgos que me clasifican como tal, es que soy futbolera y culé acérrima.


Desde pequeña, en mi casa siempre se ha respirado este ambiente de acontecimiento especial alrededor del Barça. Recuerdo con mucho cariño los partidos de los domingos con mis primos sentados en el suelo comiendo pipas y escamoteando sorbos de cerveza a nuestros padres, los gritos y los abrazos ante cada gol.


Supongo que también influye el hecho de que mi padre nos ha inculcado el barcelonismo subliminalmente desde la más tierna infancia: la vajilla que usamos desde que éramos bebés es blau y grana, el tono de su móvil es el himno del Barça y se conoce los horarios de los telediarios para empalmar la sección de deportes en todas las cadenas… cómo veis no tenía escapatoria posible!


Así que como en todas las grandes citas blaugrana, el día de la final del mundial de clubes, quedé con unos amigos en casa de mi hermano para compartir la tensión, los nervios y la emoción del partido.


Disfruto de la ceremonia de preparar el partido con los aperitivos, las cervezas y la porra de resultados. Creo que es el motivo por el que me gusta tanto el deporte (nota: últimamente más verlo que practicarlo…propósito de enmienda para el 2010)


Eso sí, a pesar de todo mi bagaje personal, el año fulgurante que está haciendo el Barça y los nervios que pasé durante el partido, no tolero el circo que se ha montado con las lágrimas de Guardiola al ganar el mundial de clubes. He leído frases del calibre: “Cuando ves que una persona tan normal y humana se pone a llorar ante un hecho irrepetible es cuando descubres que la vida es mucho más que trabajar y ganar dinero, es un sentimiento de plenitud” … ¡Vamos hombre!


Primero, ¿qué significa calificar a alguien con el adjetivo “humano”? Son las típicas frases sin sentido que se usan por decir algo al estilo de la popular: “es muy amigo de sus amigos”… ¿Alguien me lo explica?


Segundo, parece que acabamos de descubrir el sentimiento de llorar por emoción, alegría o para liberar tensiones. Esto es como con las enfermedades, parece que el cáncer sólo exista cuando lo tiene un famoso y nos da mucha pena verlo en la clínica de Houston…


Me indigna la certeza de que si algo no es mediático no existe… si es con esa condición, no quiero existir nunca.

Luna nueva

Mi autoregalo de Navidad... para Reyes el Sol!

22/12/09

Hoy no me puedo levantar

Me encantan los musicales, recuerdo de niña quedarme embobada delante de Gene Kelly cantando bajo la lluvia (nota: es una fantasía que me queda pendiente de realizar). Desde entonces, todos los años por estas fechas, es uno más de los encantos de la Navidad.


Hace unos meses que ha llegado a Barcelona el musical basado en las canciones de Mecano y desde entonces he estado buscando con quién ir a verlo. Como pasaban los días y mi búsqueda se estaba volviendo infructuosa, decidí ir sola. En los últimos tiempos, he descubierto el placer de hacer cosas en solitario y nunca más voy a quedarme sin hacer nada que me apetezca por no tener con quién hacerlo.


Así que allí estaba ayer por la noche, fila uno, butaca uno y con unas ganas inmensas de disfrutar… Y vaya si disfruté! Sencillamente, me encantó.


El truco está en dejarse llevar, arrastrado por la música y los sentimientos que te traen las canciones de Mecano. Soy de la opinión que cada canción evoca un momento de tu vida y que cada momento, te hace pensar en una determinada canción, o al menos a mi me pasa… Mi vida tiene su propia banda sonora.


Me gustan las obras en las que el público se convierte en un elemento más del espectáculo y así fue ayer… hubo momentos en los que me recordé de niña poniendo esa cara de alucine, otros en los que lloré como una magdalena y otros en los que no pude parar de aplaudir, cantar y bailar mientras la música en directo me embargaba.


Una catarsis digna de vivir!