Siempre me ha tirado más el norte de España que el sur… no me preguntéis el motivo pero posiblemente se debe a mi escasa (por no decir nula) tolerancia al calor.
Al margen de esto, la vida siempre ha encaminado mis pasos hacía esa dirección. Tengo grandes amigos en Bilbao y en Asturias con los que he compartido grandes momentos, excursiones, comilonas (¡qué bien se come por esos lares!), borracheras (¡viva el vino y los norteños!) incluso trabajo… eso sí, todo ello regado con una gran dosis de risas y complicidad.
Últimamente parece que a cada paso que doy, cada revista o periódico que leo o canal de televisión que pillo haciendo zapping me habla de Asturias… Me encanta esa tierruca, sus gentes, sus paisajes y esa magia que parece envolverla. Es más, os confieso que no puedo ver “Doctor Mateo” sin que me de morriña…
Así que entre el lanzamiento del nuevo Windows, la aventura “quijotesca” de un cartógrafo y un burro por tierras astures y un bar de mi barrio que se ha surtido de rica sidrina es casi como si Asturias me estuviera guiñando un ojo de manera provocadora.
Llevo un par de semanas recibiendo información acerca de la posible cara oculta de las noticias y acontecimientos que nos rodean… Un amigo me pasó un enlace a un video de una monja hablando de las verdaderas intenciones de los poderosos que nos rodean al querer vacunarnos contra la gripe A… ¿forrarse con los antídotos para una enfermedad que no es tan mortal como nos la pintan? ¿Liquidar a grupos seleccionados previamente con vacunas tóxicas?...
La semana pasada, a razón de las tormentas que bloquearon las grandes ciudades, me hablaba un compañero sobre las manipulaciones del clima al antojo de los intereses de unos pocos. No suena tan descabellado si tomamos el caso de los pasados Juegos Olímpicos en los que se lanzaron cohetes químicos al cielo únicamente para evitar la lluvia.
A veces me siento un poco Mel Gibson en Conspiración (por cierto, después de ver la película salí corriendo a leer “El guardián entre el centeno” de J.D Salinger) Pero debéis reconocerme que, aunque estos ejemplos sean manipulaciones a gran escala, estamos diariamente rodeados de ellas:
- La religión, desde nuestros orígenes.
- La televisión, con sus programas de telerealidad guionados.
- La publicidad, diciendo lo que debemos comprar .
- Los libros de autoayuda, que nos pautan para ser "felices" .
- El lenguaje corporativo, que a través de los pronombres posesivos nos hace sentir que formamos parte de algo.
… y esto son sólo unos pocos ejemplos que forman parte de una larga, demasiado larga, lista.
Parafraseando a un amigo mío “siempre hay dos opciones” en este caso:
-Revelarse
-Dejarse llevar…
… Yo le digo que siempre existe una tercera: haz ver que te dejas arrastrar y lleva a cabo tus pequeños actos de rebeldía.
La música forma parte de mi vida, siempre me rodea y refleja mi estado de ánimo mejor que mis ojos, entrenados para sonreír eternamente aunque las lágrimas, la ira o la frustación pugnen por salir.
Por eso he decidido crear esta nueva sección, para que sepáis qué refleja mi alma aunque mis ojos os mientan.
Así que a través de esta ventanita a mi interior prometo solemnemente ser sincera y mostrar lo que siento cada día.
Tengo una sabor agridulce, me dormí sintiendo más que nunca toda la distancia que hoy nos separa pero mi día empezó optimista, cantando y riendo en el coche con Vero... ¿Qué me deparará este martes?
Una de mis pasiones es la cocina y, modestia a parte, se me da bastante bien. Aunque suelo elaborar platos nacionales con gran éxito, según lo que dejan en los platos mis numerosos y dispuestos catadores, estoy empezando a explorar la cocina internacional.
Una de mis preferidas es la oriental y, en uno de mis cumpleaños, mi cuñada me regaló un curso de cocina japonesa. Me lo pasé en grande los tres meses que duró el curso ya que decidí regalarme todas las tardes de los miércoles durante ese trimestre.
Terminaba mi jornada laboral a las 17h en punto y me dirigía en metro hasta la Plaza Catalunya, bajaba paseando tranquilamente por el Portal del Ángel recreándome en todos los puestecitos de artesanía. Callejeaba por el Barrio Gótico hasta desembocar en la Plaça Sant Jaume mientras las voces de los artistas callejeros ponían banda sonora a mi paseo.
Al llegar a las inmediaciones del Pati Llimona (el centro cívico dónde se impartía el curso) entraba en el pub Thales dónde pedía una Coca-Cola (¡como no!) bien fría y disfrutaba de una horita de lectura hasta el inicio del curso… ¡Cómo añoro esas tardes perfectas para mi y mis pensamientos!
En fin, a lo que iba que se me va la pinza divagando y esto no puede ser… Desde que mi hermano se emancipó, también ha descubierto el gusto por la cocina (reflexión: ¿será genético?) y hoy hemos inaugurado las comidas temáticas. Para empezar, ¡¡¡cocina japonesa!!!.
Atención al menú (en la foto):
-Tempura de verduras y pavo
-Gyoza(empanadillas japonesas)
-Yaki Soba (fideos con carne y verduras)
Nos ha quedado pendiente el Sushi para la segunda quedada en Japón, ¿os apuntáis?
Me encanta pasar tiempo rodeada de niños. En cierto modo porque, por unos instantes, la infancia vuelve a mi memoria y me hace sonreír pero también debo reconocer que es una excusa para tirarme por los suelos a jugar con la arena o subirme a los columpios como cuando llevaba dos coletas.
Mi primera experiencia con un bebé fue con mi ahijada Luna, recuerdo el momento en que la vi por primera vez como si acabara de suceder ahora mismo… esos mofletes sonrosados, con la piel casi de melocotón y esas manitas diminutas y perfectas… no podía apartar mis ojos de su carita ni un segundo. A partir de ese momento, no he podido estar más de una semana sin pasar tiempo con ella y han pasado ya casi 7 años.
Recientemente, dos de mis amigas también han sido madres y me encanta poder disfrutar de esta nueva etapa de sus vidas. La ventaja es que cuando yo tenga mis propios hijos (sí, quiero ser madre) voy a tener muchas amigas expertas que me ayudaran a quitarme la “L” de madre novata pronto. Incluso contaré con la ayuda inestimable de Luna que lleva tiempo diciendome:
-Airene, ¡yo quiero que tengas un bebé! yo te ayudaré a cuidarlo y a jugar con él pero la caca se la limpias tú, ¿vale?
A lo que no acabo de acostumbrarme es a que crezcan tan deprisa… no lo llevo nada bien, sobretodo cuando llego al parque con mi ahijada y sus compañeros se dirigen a mi con frases como:
-“Señora, ¿me puede pasar la pelota?”- Creo que a este tipo de cosas uno no se acostumbra en la vida…
Este video va dedicado a todos aquellos que ya empezamos a ostentar el flamante título de “Señor/a”, ¡Va por vosotros!
Odio viajar por trabajo, no soporto el puente aéreo lleno de ejecutivos con su pelo engominado y su traje que los convierte en seres clónicos. No sé porqué, en estas situaciones, siempre me he sentido un poco Momo y los demás, los malvados Hombres Grises de la novela, sobretodo cuando en el aeropuerto se podía fumar.
Me molesta tener que pasar miles de controles para encajar mis largas piernas en esos asientos estrechos y ni tan siquiera poder llevar una botellita de agua. Te hacen descalzarte y caminar con bolsas de plástico en los pies y aún gracias que no te meten el dedo en salva sea la parte…
Tampoco he entendido porqué a la gente le hace sentir importante subirse en un taxi y decir: “Al puente aéreo” a mi me emocionan más otros destinos pero en fin… ¡Soy Momo!
Supongo que por eso fui la única persona en alegrarse el día que la crisis nos prohibió el puente aéreo (¡algo bueno tenía que tener la señora!) y cambié el avión por el tren.
Me gusta viajar en tren porque, aunque el tiempo de trayecto se alargue, no debes estar dos horas antes en el aeropuerto ni sufrir colas de chequeo ni controles de seguridad exhaustivos y puedes entrar en el vagón hasta el tupper con el cocido!
Me relaja acodarme en la ventanilla con mi música, disfrutando del paisaje, mecida por ese suave traqueteo mientras mis pensamientos me llevan… Hoy he ido a Valencia en tren, el viaje de ida lo omitiré puesto que prácticamente lo he pasado durmiendo pero el de vuelta lo he disfrutado al máximo.
Iba entrando en Tarragona cuando el arco iris apareció de repente en el cielo como por arte de magia. Hacía muchísimos años que el cemento y la contaminación no me permitían gozar de este espectáculo así que me recliné en mi asiento mientras sonaba Nessum Dorma en mi MP3 y sonreí cuando mi mente empezó a viajar a través de sus colores.
El silencio
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Hay un viejo proverbio árabe que dice...No hables si lo que vas a decir no
es más hermoso que el silencio.
Quizá deberíamos estar siempre en silencio.
Cu...
La señora del paraguas
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Una de esas mañanas lluviosas de Marzo, salía del trabajo para hacer un
recado.
Llovía, pero era de ese tipo de lluvia que aunque no es muy fuerte, es
pers...